Cambio climático: qué lo causa, qué lo acelera y por qué 2024 rompió récords
Causas, evidencias y consecuencias del cambio climático según la NASA, NOAA y datos de Copernicus sobre el récord de calor de 2024.
En 2024 la temperatura global fue 1,65 °C superior a la media preindustrial, según los datos del sistema de vigilancia Copernicus recogidos por Xataka. Fue el primer año en superar el umbral simbólico de 1,5 °C que los expertos en clima usan como referencia. Ese dato no es una anomalía aislada: encaja en una tendencia de calentamiento que la NASA atribuye inequívocamente a las actividades humanas.
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, en su Sexto Informe de Evaluación, concluyó que el aumento de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso en la atmósfera durante la era industrial es resultado de la actividad humana y constituye el principal impulsor de los cambios observados en la atmósfera, los océanos, la criosfera y la biosfera. La NASA precisa que la cantidad de CO2 atmosférico ha crecido casi un 50 % desde 1750, un incremento detectable por su huella isotópica. Esa huella permite distinguir el carbono de combustibles fósiles del carbono liberado por volcanes u otros procesos naturales.
La principal fuente de ese CO2 adicional es la quema de carbón, petróleo y gas. La NOAA señala que la concentración pasó de unas 280 partes por millón en 1800 a 410 ppm en 2019, un ritmo incompatible con fuentes naturales. Prensa Mercosur complementa que el observatorio de Mauna Loa registró 428,55 ppm frente a las 316,16 ppm de 1958, lo que supone un aumento relativo superior al 30 % en apenas siete décadas. El metano, el óxido nitroso y algunos gases fluorados industriales añaden capas extra de calentamiento.
El mecanismo es el efecto invernadero. Los gases de la atmósfera dejan pasar la luz solar pero retienen parte del calor infrarrojo que la superficie terrestre irradia hacia el espacio. Sin ese efecto natural el planeta sería inhabitable, pero el exceso provocado por las emisiones humanas desequilibra el sistema. Aproximadamente el 90 % del calor infrarrojo es absorbido por esos gases y reirradiado, lo que ralentiza la pérdida de calor.
Las consecuencias van más allá de termómetros más altos. Se observan olas de calor más frecuentes, sequías prolongadas, lluvias torrenciales, subida del nivel del mar y deshielo acelerado. Los glaciares de montaña, la capa de hielo de Groenlandia y el hielo marino ártico están retrocediendo. Las especies cambian sus migraciones, florecen antes y se desplazan hacia los polos. BBC News Mundo recoge la advertencia de un climatólogo sobre una epidemia de eventos extremos y la idea de que el planeta en el que nacimos ya no existe.
Todavía conviene separar conceptos. El tiempo es el estado de la atmósfera en un momento dado; el clima es el patrón promedio durante décadas. El calentamiento global es el aumento de la temperatura media; el cambio climático es la alteración más amplia de patrones, que incluye precipitaciones, circulación oceánica y fenómenos extremos.
La variabilidad natural, como El Niño, puede acentuar un año concreto, pero no explica la tendencia de largo plazo. La evidencia es convergente: múltiples agencias, entre ellas la NOAA, la NASA y el Centro Hadley del Reino Unido, promedian registros de miles de estaciones y llegan al mismo resultado. La pregunta ya no es si el clima está cambiando por nuestra acción, sino a qué ritmo y con qué costes.
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